Tú puedes, si te dejan. La motivación, un camino de doble sentido.

Tú puedes, si te dejan. La motivación, un camino de doble sentido.

Creo que estaremos de acuerdo si decimos que todos queremos tener empleados y compañeros con motivación. Es lógico, a todos nos gusta trabajar en un entorno que estimule la creatividad y fomente que la gente tenga libertad para plantear sus ideas y hacernos avanzar. Ese es el escenario ideal.

Ahora, hay que ponerlo en marcha.

Y eso implica dar un paso importante. No basta con decirle a la gente: Tú puedes, hay que articular mecanismos y canales para que ese “tú puedes” se convierta en propuestas accionables. Es el momento de la escucha social, el buzón de sugerencias 2.0, y de crear espacios de contacto en los que poder plantear todas esas iniciativas.

Pero antes, hay que crear el ambiente propicio.

 

Fomenta la creatividad

A las personas nos cuesta compartir nuestras ideas, tememos ser juzgados, nos da miedo que piensen que estamos siendo proactivos solo para ganar puntos con los jefes… es muy humano. Así que lo primero es generar un ambiente en el que la gente sienta que puede expresarse con libertad y que fomente la creatividad.

¿Se puede lograr que la gente sea más creativa? Por supuesto. Partamos de la base de que todos somos creativos, algunos han hecho de ello su trabajo, y el resto en mayor o menor medida aplicamos la creatividad en nuestro día a día. Es un músculo, solo hay que ejercitarlo.

Brainstorming, procesos de Desing Thinking, dinámicas de grupo, talleres con especialistas… todas esas son buenas formas de fomentar la creatividad. Úsalas de forma sistemática, haz que tener un pensamiento creativo se convierta en un hábito y pronto tendrás un montón de ideas con las que trabajar.

Y un último consejo, las ideas no siempre vienen solas, inspíralas; motívalas. Crea briefings sobre temas especialmente interesantes para tu negocio y plantéalas como un reto a tus empleados.

 

Escucha con atención

Por supuesto no basta con crear mecanismos para que la gente sea creativa y haga propuestas. También hay que generar un espacio en el que esas ideas sean puestas en común y debatidas, porque en ese proceso las ideas se enriquecen.

¿Y ese espacio es físico? No necesariamente. Lo normal es que el espacio en el que presentar y discutir las ideas sea virtual, un muro en el que la gente vaya colgando sus propuestas y en el que el resto de compañeros puedan opinar. Eso es lo básico, pero sí quieres conseguir los mejores resultados, lo ideal es que los empleados tengan la posibilidad de defender en persona sus ideas, en un desayuno de trabajo o un pequeño evento en el que se sientan escuchados.

Porque esa es la clave. Tienen que sentirse escuchados. Necesitan saber que nos aportan y que sus ideas se tienen en cuenta. Y eso nos lleva al último punto.

 

Reconoce el talento y da un buen feedback

Ya tienes ideas, y ya has generado un espacio en el que exponerlas. Ahora solo te falta poner en valor a las personas que han tenido esas ideas. Y ¿qué pasa si la idea no es buena? Ese es el momento de dar un buen feedback. Ten en cuenta que ninguna idea es 100% mala, siempre hay algo que rescatar.

¿Y cómo se da un buen feedback? Hay una técnica que me parece muy útil, es el feedback sándwich, y la idea es muy sencilla. Empezamos con algo bueno, después incidimos en lo mejorable, lo que no encaja, y acabamos resaltando algo positivo. Por ejemplo: lo primero de todo gracias por tu idea, lo cierto es que ahora mismo no contamos con los recursos, no disponemos del tiempo…tenemos que centrarnos en alcanzar “x”. De todos modos, lo tendremos en cuenta de cara a nuevos proyectos/ retos y confío en que vas a seguir aportando nuevas ideas. Me encanta tu actitud/ Agradezco tu actitud.

Eso con las malas ideas. Con las buenas es donde deberías crear un mecanismo de reconocimiento, un programa de puntos, premios, plantear la posibilidad de que esas ideas se lleven realmente a cabo… Busca la fórmula que mejor te encaje.

En resumen, si quieres empleados motivados, empieza por motivarles tú.

 

Comparte:
Tu otra lista de Año Nuevo

Tu otra lista de Año Nuevo

Ahora que ya te habrás saltado el 90% de los buenos propósitos de tu lista, tranquilo, nos pasa a todos, ha llegado el momento de que trabajes en TU OTRA LISTA DE BUENOS PROPÓSITOS, la de las cosas realmente importantes.

No es que ir al gimnasio, comer mejor, o pasar más tiempo con la familia no estén bien, pero queremos que seas más ambicioso y que te plantees otro tipo de cosas, esas cosas que a veces tendemos a “procrastinar”.

En tu trabajo, por ejemplo. ¿Qué esperas de tu trabajo en 2019? Seguramente, si tienes trabajo tu respuesta será decir que todo siga igual, y no está mal, los cambios nos cuestan a todos. Por eso, hemos dicho que queremos que seas ambicioso, y eso implica que te cuestiones cosas como, ¿cómo puedo hacer mejor mi trabajo? ¿cómo puedo disfrutarlo más? ¿Cómo hacer que sea mejor para los demás?

Intenta contestar a esas preguntas y estarás más cerca de empezar a dar forma a TU OTRA LISTA DE BUENOS PROPÓSITOS.

 

Hacer mejor tu trabajo

Estamos seguros de que ya haces muy bien tu trabajo, pero, amigo, todo puede hacerse un poco mejor, da(r) el “extra mile”. Aquí la clave es innovar. En la actualidad, cuestionarse el “Status Quo” no es una elección, es casi una obligación. El entorno de trabajo en el que nos movemos hoy en día no se parece en nada al que teníamos hace cinco años y seguramente se parezca aún menos al que tendremos solo dentro de dos. Y el cambio, nos guste o no, no puede cogerte con el pie cambiado.

Transformación, digitalización, organizaciones ágiles, neuroliderazgo… ¿Te suenan? Seguro que sí, y si no deberían. Dominarlas va a hacer que hagas tu trabajo cada vez mejor y que te conviertas en una pieza imprescindible para tu empresa. Formarte y actualizarte son parte de tu trabajo. Y aunque hemos dicho que en la actualidad son casi una obligación, piensa que el primer beneficiado eres tú. Cuanto más sepas, más vales.

No te conformes con la formación que te “da” tu empresa, propón nuevas acciones y nuevas metas, porque el saber no ocupa lugar y ahora está en cualquier lugar. ¡PREOCÚPATE POR FORMARTE!

Así que, ahora que empieza el año, es buen momento para preguntar a Recursos Humano por sus planes de formación. Y si no los tienen, propónselos tú, proactividad amigos, otro valor en alza. Recuerda que si vas por tu cuenta puedes optar por los beneficios de la retribución flexible, que además de Cheques Guardería, Cheques Restaurante y Cheques Transporte, también puedes beneficiarte de la formación.

 

Disfrutar más de tu trabajo

Formarse es una obligación, disfrutar del trabajo también debería serlo. Cuando hay doscientos emails que contestar y cuatro reuniones a las que ir, parece que cosas como trabajar en un entorno agradable o con una buena higiene postural, pasan a segundo plano. Y no debería ser así, porque un ambiente de trabajo agradable va a hacer que tu día sea mejor, que rindas más y que disfrutes más de lo que haces.

¿Cómo puedes disfrutar más?

-Socializa. No le damos la suficiente importancia pero tener relaciones más humanas tiene que ver con la forma en la que te relacionas con tus compañeros. Trabajar bien en equipo, hacerlo de acuerdo a los valores de tu empresa y su cultura o ser capaz de ser un buen líder, son cualidades cada día más demandadas. Pero no te quedes ahí, compártelo todo en tu Red Social Corporatvia, utilízalo para conocer todos los acontecimientos que pasan en tu empresa, las novedades, tus compañeros, etc. Así conseguirás estar al tanto de todo.

-Participa en acciones de Wellness y RSC

Además de disfrutar, descubrirás muchas cosas nuevas de tu compañía, aunque lleves años. Te lo prometo.

 

Hacer lo mejor para los demás

Como dicta el modelo HUMAN Brand, no basta con ser competente, la calidez ha demostrado que también mejora el rendimiento. Entendiendo calidez como: Compartir conocimiento con los demás, apoyar a otros departamentos, dar Feed Back para la mejora, reconocer el trabajo y los éxitos.

Si mejoras en estas 3 cosas, recibirás reconocimiento, además de visibilidad, tenga tu empresa o no un Programa de Reconocimiento, porque no hace falta que tu empresa haga todo esto, puedes empezar por ti. Y todavía no hemos hablado de un tema muy importante, un tema que a veces parece tabú, tu remuneración, tu salario. Seguro que te gustaría ganar más de lo que ganas, y es muy lícito.  Si consigues mejorar en estos 3 apartados, podrás lograrlo.

 

Lista de buenos propósitos para el 2019 puede ser todo lo larga que tú quieras. ¿Qué añadirías tú a la lista? Coméntalo con el hashtag #TUOTRALISTADEBUENOSPROPÓSITOS

Y seguro que en 2020 serás todavía más ambicioso.

Comparte:
De balones y estrellas: reconocimiento y éxitos.

De balones y estrellas: reconocimiento y éxitos.

Será que me he criado con tres hermanos y el balón era un apéndice de ellos, será que tenemos reciente el partido de la polémica, y por ello me viene a la cabeza  un extraño paralelismo: La conveniencia de ejercer de anfitriones en un partido cómo es el del River- Boca y poner en marcha un programa de reconocimiento.

Y es que tanto un tema como otro, salvando las distancias que el mundo latino confiere al fútbol, no deja indiferente a nadie.

Está demostrado. En el primero de los casos, por la multitud de artículos, tertulias y conversaciones de café al respecto de las últimas semanas, especialmente entre los aficionados y habitantes de la ciudad de Madrid.  En el segundo de ellos, por la tipología de reacciones y comentarios que se producen cuando en un entorno laboral, se plantea la decisión: Reconocimiento si, Reconocimiento no.

Dicho así, moviéndonos entre el blanco y negro, está claro que presuponemos una aplastante victoria del SI ante la pregunta. Todos tenemos claro que el reconocimiento es algo positivo. Nos gusta y nos hace sentir bien.

Los matices, y las diversas reacciones y planteamientos se producen cuando hablamos de formalizarlo como parte de los programas destinados a los empleados de una compañía, contemplándolo e impulsándolo como parte de la cultura de la Organización.

 

¿Y esto para qué? Ha sido la primera reacción de más de uno de nosotros. ¿Para qué sirve? ¿Qué aporta?

Lo cierto es que hay unos cuantos motivos para implantar una cultura de reconocimiento. Ofrecer una Experiencia de Empleado en la que la identificación de la aportación de valor tiene cabida, en la que el colaborador siente que lo que hace resulta valioso y que así se le reconoce tiene una conexión directa con el nivel de compromiso con la Organización y por tanto con el rendimiento individual y el resultado, en general.

La duda en ocasiones viene después. Pero, ¿la gente participa? Lo hará en tanto en cuanto tenga oportunidades y motivaciones para ello.

Sistemas de reconocimiento y criterios hay muchos. Toda una generación guarda en su álbum familiar la foto de su padre en el momento de recibir el consabido reloj por sus 15,25 años de antigüedad; muestra del agradecimiento de la compañía por los “años de servicio”. Hoy, aún persistiendo este sistema en alguna que otra empresa en la modalidad de pin, lo cierto es que hemos evolucionado a un modelo de reconocimiento en el que todos los empleados tienen la opción de decir, de actuar: plataformas que permiten nominar por valores, actitudes, competencias, comportamientos  y donde el reconocimiento además de ser público, como el de antaño, perdura; en forma de emblemas, estrellas conseguidas y  lugar destacado en un ranking, convirtiéndose con ello en una herramienta además de motivación .

Y  es entonces cuando volvemos a conectar con esto del fútbol: Estrellas, ranking, liga…hasta ¿tongo? dicen los que hilan más fino.

Tongo, me cuentan los que se plantean que la gente se conchaba para que uno u otro se posicione en primer lugar.

Compañerismo, generosidad y buenas intenciones es lo que interpreto, sin embargo, cuando escucho aludir a algo así. ¿No es genial que la gente se organice para premiar a otro, para inyectarle una dosis de energía y reconocer su contribución, su esfuerzo, su impulso por hacer que las cosas sucedan? Y es que, sin llegar a ser lo del deporte rey, estar en esto de la liga del reconocimiento, mueve a las personas, y mucho.

 

Comparte:
Por qué un evento tiene que ser una experiencia: El manual.

Por qué un evento tiene que ser una experiencia: El manual.

La respuesta parece sencilla. Un evento tiene que ser memorable, su impacto tiene que perdurar en el tiempo y para eso, la mejor manera de conseguirlo es convertirlo en una experiencia. Un gran todo, que estimule a los asistentes de todas las formas posibles y que les haga vivir tu marca de verdad. Eso debe ser un evento.

Esa es la teoría. Ahora toca arremangarse y ponerse manos a la obra.

¿Cómo se crea un experiencia memorable?

Lo primero y fundamental es tener claro lo que necesitas, lo que buscas, tu objetivo en ese evento en cuestión.

Empieza elaborando un buen brief con todo eso que quieres que tu evento transmita, tu agencia de eventos, interna o externa, lo agradecerá. Si no sabes cómo hacerlo es muy sencillo, responde a esta pregunta: ¿Qué mensaje quieres que se lleven los asistentes a tu evento en la cabeza una vez que este acabe? ¿Qué te gustaría que cuenten? ¿Que recuerden?¿Que sientan? La respuesta es tu brief.

 

Ahora hay que ponerlo en marcha.

Lo primero es darle forma a ese brief, convertir tu idea en un concepto. Ese concepto va ser la piedra filosofal, la columna que vertebre todo lo que suceda en el evento, así que dedícale tiempo a encontrar el mejor. Sabrás que es el mejor si responde a tu necesidad y lo hace de una manera atractiva y que de alguna manera funcione como una llamada a la acción. Tu evento persigue influir en la audiencia, tu público debe salir transformada y para eso un buen concepto que sirva de hilo conductor, es fundamental.

Ya tenemos el concepto. Bien. ¿Qué viene ahora? Vamos a darle forma, a “ponerlo bonito”. Ha llegado el momento de preocuparnos del aspecto gráfico de nuestro evento y eso va mucho más allá de crear un logo, ten en cuenta que la imagen de tu evento está marcada por este paso y que, no lo olvides, todo tiene un mismo fin: crear una experiencia.

 

Todo cuenta

Si un elemento es capaz de ayudarte a crear una experiencia ese es la elección del espacio. Más allá de los aspectos prácticos, aforo, localización, tamaño, lo importante es preguntarse: ¿este espacio contribuye a mi experiencia, responde a ese objetivo que me plantee al comienzo? Si es así, adelante. ¿Hablarías del futuro en un palacio del siglo XVIII? Pues seguramente no, a no ser que tu concepto tenga que ver con hablar del futuro de una empresa que no se olvida de su pasado. Un espacio lanza un mensaje.

Llegados a este punto hemos avanzado bastante, pero todavía nos queda mucho. De hecho nos queda lo más importante, decidir qué va a pasar durante el evento, eso es lo que va a crear la experiencia definitiva. Hace menos de un mes celebramos un evento para un cliente en el que la música era el hilo conductor. Pues bien todos los elementos remitían a ese mundo, el escenario parecía el de un concierto de rock, había música en directo, los asistentes tenían pulseras de colores como las que usaron Coldplay en su última gira, incluso regalamos camisetas de grupos de música a los asistentes.

¿Qué logramos con todo ese despliege? Momentos verdaderamente electrizantes, con el público levantado de sus asientos, bailando, aplaudiendo y sacando fotos de lo que estaba sucediendo en el escenario. La imagen más clara de lo que una experiencia debería ser. Y un buen ejemplo de lo que se puede conseguir con un mensaje claro y siendo coherentes en cada elemento de comunicación.

Eso no quiere decir que tu próximo evento necesite músicos de rock, altavoces gigantes y cañones de confeti. No es eso lo que queremos contarte. A lo mejor tu próximo evento tiene lugar en un huerto urbano rodeado de calabacines. Si lo que vas a contar es que estamos sembrando para lograr un futuro mejor para todos, ese debería ser tu evento. Esa sería tu experiencia.

Porque para cada objetivo tenemos una solución, y todas crean una experiencia: Te ayudamos a entregar la mejor a tu audiencia.

Como nuestro cliente, tú también puedes conseguir muchos “bises”

 

Comparte:
El secreto del Comercial perfecto

El secreto del Comercial perfecto

Seguro que eres de los que te gusta cuidar al máximo la imagen de tu empresa. Te preocupas por lo que transmites a los Clientes, por los comentarios que te llegan de las redes sociales y eres, sin duda, de esas personas que pule cada mínimo detalle de un nuevo plan de comunicación. No te sientas mal, en un mundo en el que estamos en el foco de los clientes, somos muchos los que nos comportamos de una forma similar, pero, ¿Te has parado a pensar quien realmente representa a tu empresa? ¿Quién es la imagen para tu cliente?

Más allá de tu comunicación en redes sociales, en medios, etc. la mayoría de los casos la respuesta es fácil de responder: la imagen que le transmite el comercial que te representa. Si acabas de asentir en silencio, es señal de que te encuentras en la misma casilla de salida que el resto de tus competidores, pero ahora toca hacer el ejercicio de autocrítica y evaluar si realmente, tu equipo comercial está en la misma sintonía que esta con esa imagen profesional/ de experto que quieres que sea la seña de identidad de tu marca.

Así que no dejes pasar más tiempo y piensa: si la labor del comercial es tan importante, ¿Qué características tiene que tener tu comercial perfecto?

¿Qué buscamos cuando nos asesoran?

Tenemos que partir de la base de que cada persona es un mundo, pero puestos a generalizar, también podemos asegurar que, tal y como asegura la teoría The HUMAN Brand, la mayoría de nosotros analizamos a la persona que tenemos delante de acuerdo a 2 variables fundamentales: su calidez y su competencia.

El objetivo de todo comercial es siempre vender creando valor. La estrategia de tu equipo tiene que estar dirigida hacia esa máxima, pero para lograrlo, hay que tener siempre en cuenta las necesidades de nuestros Clientes. Todos nosotros somos Clientes, y sin necesidad de pensar demasiado, podemos enumerar las características que nos hacen sentir más cómodos cuando nos están asesorando. Voy a probar a ver si coincidimos: me gusta sentirme escuchado y bien asesorado, que entiendan mis necesidades y, por supuesto, que mi comercial tenga un conocimiento sobresaliente de lo que vender, que sea el primer prescriptor de mi compañía ¿Tú qué piensas?

Si has hecho el mismo ejercicio, te habrás dado cuenta de que las características de tu comercial perfecto siguen pudiendo encuadrarse en las dos variables de las que ya hemos hablado:

  • Factores relacionados con la calidez = empatía, escucha, confianza, transparencia
  • Factores relacionados con la competencia = conocimiento del producto, conocimiento del sector del cliente

Por este motivo es igualmente importante que la formación que tenga tu comercial no sea únicamente sobre el producto que tiene que vender, y que seguro que ya es capaz de desgranar de una manera profesional, sino también ese factor humano que tiene que potenciar para transmitir esa calidez que puede convertir tu marca automáticamente en una Love Brand de tu sector.

¿Cómo se ven tus comerciales?

Pero estamos convencidos de que tus comerciales no tienen problema en cuanto a mostrarse cercanos con los Clientes y mostrar el máximo conocimiento sobre tu producto, por eso, en una reciente encuesta que hemos realizado, hemos querido preguntarles directamente a ellos sobre los valores que consideran fundamentales en un buen comercial. ¿Te imaginas cuáles son los más destacados?

  1. Saber escuchar (67%)
  2. Motivación (58%)
  3. Confianza (53%)
  4. Empatía (51%)

Cuando son los propios comerciales los que nos hablan de esos puntos fuertes, puedes fijarte que salen destacados tres aspectos que dependen del propio asesor, y una que depende por completo de las personas de cada empresa: la motivación.

Es un hecho que las empresas cada vez dan más importancia al concepto de LoveBrand. No solo hay que saber gestionar la comunicación y trato con los Clientes, sino también el propio recorrido vital de un empleado en su ciclo de vida en nuestra empresa.

La comunicación es un área de mejora recurrente que los propios comerciales sufren en su día a día, pero gracias a la transformación digital, hoy  en día, se pueden salvar estas distancias entre la compañía y sus empleados, utilizando herramientas que cada vez son más comunes en la estrategia de cualquier marca: redes sociales corporativas, gamificación de los programas de incentivos o programas de reconocimiento, que dan transparencia a las relaciones y motivan cambios de comportamientos.

Construyendo el Comercial ideal

Teniendo en cuenta que tu comercial es la representación de tu marca ante los Clientes, y que estamos en una época en la que todo el mundo está conectado a través de la red, se ha vuelto más importante que nunca poner en marcha las estrategias necesarias para que la experiencia de empleados y clientes vayan de la mano y provoquen WOWs en ambos colectivos.

Mejorar la comunicación con tu red comercial a través de herramientas digitales, retarlos con programas de incentivos motivadores, o formarlos en nuevos protocolos de venta centrados en el interés del cliente y no en los nuestros, son acciones que en el corto plazo verás recompensadas en tus ventas y en la prescripción de tus Clientes.

 

Comparte:
La formación necesita valientes

La formación necesita valientes

La constante del receptor
Os propongo un juego. Un juego en el que vamos a volver a los años 80 para hacer una comparativa con nuestros días. Además, os propongo un protagonista para este viaje en el tiempo, Arturo, manager de división en una empresa de 350 empleados.
En los años 80 Arturo entraría a formar parte de su empresa contestando por correo a una oferta publicada en prensa y llevando su CV en persona. En la actualidad, a Arturo le contactarían y citarían directamente tras consultar su perfil en LinkedIn.
En los años 80, Arturo tendría la opción de desarrollar toda su trayectoria profesional en la misma empresa. A día de hoy, Arturo, como millenial bien preparado, considera que realizar un salto profesional, permaneciendo menos de 12 meses en una empresa, es algo “normal”.
En los años 80, Arturo sería convocado para participar en un programa presencial de formación de 16 horas llamado “Gestión de Personas” con la finalidad de ayudarle en su labor como manager. A día de hoy, por raro que parezca, Arturo sigue formándose de la misma manera.
Quizá exagere un poco, no es cierto que nada haya cambiado en ámbito del desarrollo del talento en los últimos 35 años. Pero tendréis que coincidir conmigo en que hay una constante que ha permanecido casi inalterada en los planes de formación desde los años 80. Las empresas, en mayor o menor medida, siguen considerando a los colaboradores “receptores” de un conocimiento que se aporta “desde fuera”.
¿Qué ha sucedido? ¿La transformación digital ha pasado de largo sobre el desarrollo de nuestros profesionales? ¿No hay nada en nuestra realidad digital que haya contribuido de forma clara a cambiar el modo en el que entendemos la formación (más allá de habilitar nuevos canales)?
Una nueva realidad con viejas inercias
La realidad, desde mi perspectiva en la trinchera de la formación, es que, si bien “lo digital” ha entrado en el mundo de formación, todavía no ha generado un cambio de paradigma capaz de variar el modo en el que las organizaciones planifican su propio desarrollo. Sin embargo, cada uno de nosotros si que hemos cambiado el modo de formarnos y adquirir nuevas habilidades.
Solamente echando un vistazo a los últimos 5 años de mi vida, he buscado información y aprendido de forma proactiva (con poco acierto en algunos casos) a realizar un buen puñado de cosas. Como ejemplo, ahí van dos, tocar el ukelele y aprender nociones de programación y pensamiento computacional. Y, ¿sabéis qué?, en ambos casos lo hice participando en un entorno digital colaborativo.
Hemos cambiado el modo de buscar y disfrutar de contenidos de entretenimiento (Netflix y Spotify son solo dos buenos ejemplos), y también el de acceder a la información, sin embargo, en gran medida, los alumnos siguen siendo considerados receptores (más o menos activos) de contenidos formativos.
Otro punto de vista
Pero os digo una cosa, yo no me resigno. Estoy seguro de que el cambio está en marcha. Creo que tiene sentido, más que nunca, habilitar canales para que los empleados construyan su propia formación. Confío en que, construyendo el espacio adecuado, los usuarios pondrán en valor su conocimiento simplemente porque puede ayudar a los demás.
No se trata de poner todo del revés, sino de apostar por modelos de aprendizaje en los que los conocimientos existentes en los planes de formación (también los recursos y las metodologías) se abran al potencial del aprendizaje colaborativo.
Ahora, por un momento, imagina que tu participación en un programa sobre nuevos modelos de liderazgo te da la oportunidad de:
    • Decidir, una vez que el curso ya está en marcha, cuál es el enfoque más adecuado desde el que trabajar la motivación e incluso, por qué no, proponer un nuevo módulo para al programa.
    • Dedicar únicamente 10 minutos para leer las aportaciones más valoradas por todos tus compañeros y ponerlas en práctica sobre un caso de estudio propuesto por ellos mismos.
    • Compartir ese vídeo que tanto te impactó unos meses atrás y que te ha llevado a entender mejor el modo en el que te comunicas con tu equipo.
¿Verdad que todo eso lo haría más apetecible? Es normal, todo lo anterior nos ha hecho entrar en el mundo del aprendizaje colaborativo. Un mundo en el que la tecnología es algo más que un medio. Y ¿sabes que es lo mejor? Que este mundo ya existe, que tienes a tu disposición plataformas como nuestro Work & Roll Formación con la que podemos ayudarte a:
  • Diseñar acciones de capacitación (en formato digital o blended) que partan de una propuesta inicial de contenidos, pero también faciliten un entorno abierto a la aportación activa de los alumnos.
  • Ofrecer foros en los que hacer emerger y compartir el conocimiento que poseen los profesionales de tu empresa.
  • Habilitar espacios de aprendizaje, dinamizados por un facilitador, en los que los alumnos puedan acceder a contenidos multimedia cuya relevancia sea establecida por los propios participantes.
Algunos pensarán que todavía no ha llegado el momento para este tipo de programas en su empresa, pero lo cierto es que el cambio ya está en marcha, solo te queda decidir cuándo te “apuntas”. La nueva formación necesita valientes. O al menos gente lo suficientemente valiente como para dar algo más espacio a la creatividad, la motivación y el protagonismo de las personas.
Comparte: