La respuesta parece sencilla. Un evento tiene que ser memorable, su impacto tiene que perdurar en el tiempo y para eso, la mejor manera de conseguirlo es convertirlo en una experiencia. Un gran todo, que estimule a los asistentes de todas las formas posibles y que les haga vivir tu marca de verdad. Eso debe ser un evento.

Esa es la teoría. Ahora toca arremangarse y ponerse manos a la obra.

¿Cómo se crea un experiencia memorable?

Lo primero y fundamental es tener claro lo que necesitas, lo que buscas, tu objetivo en ese evento en cuestión.

Empieza elaborando un buen brief con todo eso que quieres que tu evento transmita, tu agencia de eventos, interna o externa, lo agradecerá. Si no sabes cómo hacerlo es muy sencillo, responde a esta pregunta: ¿Qué mensaje quieres que se lleven los asistentes a tu evento en la cabeza una vez que este acabe? ¿Qué te gustaría que cuenten? ¿Que recuerden?¿Que sientan? La respuesta es tu brief.

 

Ahora hay que ponerlo en marcha.

Lo primero es darle forma a ese brief, convertir tu idea en un concepto. Ese concepto va ser la piedra filosofal, la columna que vertebre todo lo que suceda en el evento, así que dedícale tiempo a encontrar el mejor. Sabrás que es el mejor si responde a tu necesidad y lo hace de una manera atractiva y que de alguna manera funcione como una llamada a la acción. Tu evento persigue influir en la audiencia, tu público debe salir transformada y para eso un buen concepto que sirva de hilo conductor, es fundamental.

Ya tenemos el concepto. Bien. ¿Qué viene ahora? Vamos a darle forma, a “ponerlo bonito”. Ha llegado el momento de preocuparnos del aspecto gráfico de nuestro evento y eso va mucho más allá de crear un logo, ten en cuenta que la imagen de tu evento está marcada por este paso y que, no lo olvides, todo tiene un mismo fin: crear una experiencia.

 

Todo cuenta

Si un elemento es capaz de ayudarte a crear una experiencia ese es la elección del espacio. Más allá de los aspectos prácticos, aforo, localización, tamaño, lo importante es preguntarse: ¿este espacio contribuye a mi experiencia, responde a ese objetivo que me plantee al comienzo? Si es así, adelante. ¿Hablarías del futuro en un palacio del siglo XVIII? Pues seguramente no, a no ser que tu concepto tenga que ver con hablar del futuro de una empresa que no se olvida de su pasado. Un espacio lanza un mensaje.

Llegados a este punto hemos avanzado bastante, pero todavía nos queda mucho. De hecho nos queda lo más importante, decidir qué va a pasar durante el evento, eso es lo que va a crear la experiencia definitiva. Hace menos de un mes celebramos un evento para un cliente en el que la música era el hilo conductor. Pues bien todos los elementos remitían a ese mundo, el escenario parecía el de un concierto de rock, había música en directo, los asistentes tenían pulseras de colores como las que usaron Coldplay en su última gira, incluso regalamos camisetas de grupos de música a los asistentes.

¿Qué logramos con todo ese despliege? Momentos verdaderamente electrizantes, con el público levantado de sus asientos, bailando, aplaudiendo y sacando fotos de lo que estaba sucediendo en el escenario. La imagen más clara de lo que una experiencia debería ser. Y un buen ejemplo de lo que se puede conseguir con un mensaje claro y siendo coherentes en cada elemento de comunicación.

Eso no quiere decir que tu próximo evento necesite músicos de rock, altavoces gigantes y cañones de confeti. No es eso lo que queremos contarte. A lo mejor tu próximo evento tiene lugar en un huerto urbano rodeado de calabacines. Si lo que vas a contar es que estamos sembrando para lograr un futuro mejor para todos, ese debería ser tu evento. Esa sería tu experiencia.

Porque para cada objetivo tenemos una solución, y todas crean una experiencia: Te ayudamos a entregar la mejor a tu audiencia.

Como nuestro cliente, tú también puedes conseguir muchos “bises”

 

Por qué un evento tiene que ser una experiencia: El manual.
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