¿Qué me das a cambio? Las promociones y el consumidor final
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Seguro que esta situación te suena de algo: Entrar en la cocina de mi abuela es como adentrarse en una sala de museo que te introduce de lleno en la prehistoria del regalo promocional. Y es que desde años atrás, el regalo promocional ha sido una de las formas más empleadas por las marcas para fidelizar al consumidor final. Si abres el armario de encima del fregadero, tienes que luchar porque no se te caigan encima los vasos de una conocida marca de refrescos y la temible fuente de cristal irrompible, que hace casi mil años consiguió por comprar tres lavavajillas en el nuevo supermercado de la esquina.

Pero la cosa no se queda ahí, ya que descansando en la encimera podemos encontrar su viejo móvil, por el que no pagó ni un euro, acompañado del pequeño molinillo de café, que nunca consiguió funcionar bien, la batidora de cacao con leche que se estropeo con el segundo uso y una misteriosa caja de cartón que siempre se mantuvo cerrada, y que para mi abuela oculta el auténtico tesoro de la corona: la vajilla que el banco le entregó el mismo día que domicilió su pensión.

La falsa sensación de controlar el mercado

Se suele hablar a menudo del instinto de supervivencia que ha hecho evolucionar al ser humano, pero ese instinto tiene un anexo del que se habla algo menos y que a pesar de ello, ha acabado siendo una de las principales armas que las empresas utilizan para llegar al consumidor final: el instinto de buscar una ganga hasta debajo de las piedras.

Porque conseguir “más por menos”, sobre todo cuando nos llevamos a casa un regalo que no esperábamos, nos produce una sensación de control que nos encanta, a la vez que creamos unos vínculos de afecto con las marcas que nos han hecho sentirnos como niños el día de Navidad. Pero el mundo de las gangas tiene un tenebroso lado oscuro para el consumidor final, ya que la sensación de euforia cuando encuentras uno de esos chollos, afecta a tu capacidad para realizar un juicio racional sobre la oferta. ¿Has vivido ese momento de llegar a casa con la bolsa de compra y darte cuenta de que no has comprado nada útil?

Los secretos de la promoción perfecta para el consumidor final

Encontrar la promoción perfecta puede hacer que la labor de fidelizar clientes sea como un juego de niños. Para ayudarnos, hemos acabado uniendo en matrimonio a la psicología con el marketing y la publicidad. Pero no pienses que el precio más bajo o el regalo más caro tienen la llave del éxito, ya que si son excesivos o más humildes de lo que deberían, pueden causar un efecto negativo a la hora de asociarse con el producto, como ha demostrado un estudio del neurocientífico francés Stanislas Dehaene.

Por todo esto los objetivos de una buena promoción tienen que ser principalmente hacer sentir a tu cliente especial y conseguir que viva una experiencia única gracias a tu marca, para que llegue a convertirse en un cliente satisfecho y fidelizado.

Moldeando el éxito

Raro es el día que no te encuentras en el supermercado, caminando por sus pasillos y evaluando cada una de sus ofertas. Seguro, además, que lo que encuentras lo puedes encuadrar en estas tres categorías:

  1. Regalos directos
  2. Sorteos
  3. Descuentos

A todos nos gusta que nos regalen cosas, nos hace sentir especiales y, al cabo del tiempo, acabas incluso volviéndote un cliente fidelizado. Pero no todo es tan sencillo como parece. Como indica Phil Barden en su libro ”Decoded – The Science Behind Why We Buy”, en función del rango de edad de tus clientes, sus preferencias varían a la hora de decidir entre regalos o descuentos.

¿Quieres que tu marca entre en cada hogar y forme parte de la vida de tus clientes? La fórmula del éxito no puede ser más sencilla, solo tienes que escuchar a tus clientes y obtener el máximo de información posible sobre sus gustos y preferencias.

La mejor arma: conoce a tu público

Muchos estudios te ofrecen tácticas y trucos revolucionarios, pero al final todos buscamos lo mismo: vender más y mejor.

Utilizar las promociones se ha convertido en una poderosa arma que todos tenemos que utilizar como el vehículo que acerque tu producto al consumidor final. Y la forma de alcanzar el éxito con ellas es simple: Conocer el perfil de tu cliente, sus gustos, inquietudes, necesidades… nunca pienses que tienes demasiada información.

Porque al final todos somos clientes, y sabemos que una buena experiencia de cliente acompañada de una buena promoción, puede hacer que rascarse el bolsillo no duela tanto.