“Pon un gamer, o dos, en tu vida” debería ser el nombre de una campaña de Recursos Humanos. Y, es que, aunque la definición de gamer es esa persona que se caracteriza por jugar con gran dedicación e interés a videojuegos y por tener un conocimiento extenso sobre estos, un gamer es más que eso.

Según Jane McGonical (@avantgame), “los gamer son individuos optimistas con superpoderes, que creen que individualmente pueden cambiar el mundo.” Y siendo así, ¿quién no quiere tener uno a su lado?

Sin saberlo puede que ya vivas o trabajes rodeado de gamers, así que vamos a darte algunas pistas para que puedas detectarlo, o incluso saber si tú eres el gamer.

 

Los superpoderes del gamer

Los gamers cuentan con unas habilidades especiales, fáciles de identificar:

Son optimistas: los verdaderos gamers tiene la necesidad de actuar de forma inmediata para superar cualquier adversidad que se le plantee en el juego. Siempre con la esperanza de que va a conseguirlo, que debe intentarlo y tiene que ser en ese momento.

Son sociales: aunque pueda parecer lo contrario a la imagen que tenemos de un gamer, los lazos que se establecen entre ellos. Después de pasar su tiempo con una persona, utilizando las mismas reglas y con un mismo objetivo, se genera entre ellos confianza y cooperación, algo que va más allá de ganar o perder, es el hecho de compartir la experiencia que les une.

Son muy productivos: todo buen gamer busca siempre conseguir el mejor resultado, pero siendo consciente de que cuenta con las habilidades y las herramientas necesarias para conseguirlo, entonces dará el 200% para alcanzarlo.

Son valientes: más allá del optimismo, un gamer busca vivir misiones impresionantes y únicas. Busca superar grandes retos que le aporten nuevos conocimientos.

Y si ahora tuvieras que decir el porcentaje de gamers que hay en tu empresa ¿cuál sería?

 

La gamificación no son solo juegos.

Está demostrado que en las organizaciones donde la gamificación forma parte del día a día, el porcentaje de gamers aumenta considerablemente. Y es que, aunque la gamificación no son juegos, sino el uso de técnicas, dinámicas y elementos de juego en entornos no lúdicos con el objetivo de mejorar el compromiso, la creatividad y la productividad.

Puede que en tu empresa no se realicen acciones de gamificación, pero que no cunda el pánico, todavía puedes encontrar al gamer que hay en ti.

Una buena manera de empezar es diseñar, planificar y realizar pequeñas acciones que involucren a todos los colaboradores. Programas de transformación cultural, de reconocimiento, programas de incentivos, procesos de selección, y en cada uno de los momentos del ciclo de vida del employee journey, todos son escenarios perfectos para implementar la gamificación en diferentes grados y conseguir ser y rodearse de auténticos gamers.

 

Pon un gamer, o dos, en tu vida.
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