“No eres tú, soy yo”. Así fue como hace años comencé una conversación con el que era mi jefe para comunicarle que dejaba la compañía. Me había dado cuenta de que, aunque hacía un trabajo que me encantaba, ese no era el lugar donde yo necesitaba estar en ese momento.

A pesar de haber cumplido mis objetivos, nadie en la compañía valoraba que lo hubiera conseguido mucho antes de lo esperado y, cada una de las nuevas ideas propuestas tenían una única respuesta “eso no es para aquí”.

 

Todos conocemos la teoría sobre cuidar las relaciones personales, pero muchas veces caemos la rutina del “día a día” y se nos olvida que trabajamos con personas. Y si a esto le sumamos que la forma de trabajar está cambiando, pasando de trabajar en distintas áreas separadas por paneles a trabajar en equipos trasversales, donde el empoderamiento y la autogestión de cada individuo son imprescindibles, tenemos que ser capaces de adaptarnos para ofrecer a nuestros colaboradores el mejor lugar en el que quieran trabajar.

 

Los programas de reconocimiento han utilizado siempre elementos de gamificación para articular sus mecánicas: puntos de valoración, emblemas para categorizar los logros, rankings donde mostrar a los mejores colaboradores; pero ya no es suficiente. Existen estudios sobre motivación para empleados que indican que un 89% de las empresas cuentan con programas de incentivos y/o reconocimiento, pero solo el 40% de los empleados afirma sentirse apreciado en su lugar de trabajo.

 

Y es que ahora queremos que nos quieran: queremos más followers en redes sociales, más me gusta y más comentarios en nuestras publicaciones, e incluso que el número de visualizadores de nuestros Stories sea cada vez mayor. Ya no solo se trata de números, queremos que nos digan lo que hacemos sentir, y lo que más valoramos es que lo digan nuestros primos, nuestros amigos, familiares y nuestros compañeros de trabajo… Porque, señores, pasamos de media unas 1760 horas con nuestros compañeros de trabajo. Por esa razón, los programas de incentivos y/o reconocimiento comienzan a dar voz a los propios colaboradores para que ellos formen parte también de la valoración de compañeros, responsables, partners,…

 

Así que puede que estemos en la era de la transformación digital, y que haya quien diga que solo nos comunicamos con otros de “pantalla a pantalla” y que hemos perdido el arte de conversar, pero personalmente creo que hemos encontrado otra forma de comunicarnos, de crear nuevas relaciones y de cuidar las que teníamos. Hemos encontrado una nueva manera de relacionarnos. Hemos encontrado una nueva manera de compartir lo que pensamos.

¿Y tú ya sabes cuánto te quieren?

 

No eres tú, soy yo.
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