Marketing experiencial: El cliente en el centro
Valora este post

Hasta hace unos años cuando hablábamos de marketing pensábamos tan solo en el producto o el precio como elemento diferenciador frente a nuestros competidores, sin olvidarnos de la promoción y la distribución. En torno a esto giraba toda la estrategia de comunicación y venta de las marcas. Este concepto hace tiempor que se ha quedado obsoleto, al menos si queremos subsistir en un mercado tan competitivo como el actual. Estamos asistiendo a un período de evolución y cambio en el que el foco se sitúa en la experiencia que viven los clientes antes, durante y después de la compra del producto o lo que es lo mismo de transformación, hacia lo que se ha llamado marketing experiencial.

¿QUE ES EL MARKETING EXPERIENCIAL?

El marketing de experiencia intenta establecer conexiones entre los consumidores y las marcas, gestionando el valor de una oferta o producto a través de las emociones que estos despiertan en las personas que lo compran. Si echamos la vista atrás y pensamos en cómo eran los puntos de venta hace años, recordaremos espacios austeros y grises en los que tan solo íbamos a comprar el producto. Actualmente, los establecimientos se han transformado en auténticos templos de sensaciones: el olor, la decoración o el ambiente son algunos de los factores que permiten al usuario tener una experiencia de compra que va más allá de la mera adquisición del producto.

Los consumidores ya no se conforman con el consumo del producto sino que buscan vivir el mismo, necesitan interactuar con él. Así, asistimos al nacimiento de nuevos conceptos como pop up store, flaships o showrooms abiertos a todos los públicos, que proporcionan experiencias exclusivas a los usuarios y forman parte del marketing experiencial.

EL MARKETING EXPERIENCIAL FUERA DE LOS PUNTOS DE VENTA

Pero no solo los puntos de venta ofrecen ese aspecto diferencial a nuestras campañas. Cada día son más las personas que acuden a canales digitales para realizar sus compras. Esto es una realidad y las compañías son conscientes. En consecuencia, la experiencia de cliente se ha trasladado al mundo digital, dando lugar al nacimiento de comercios exclusivamente online en los que se puede adquirir prácticamente cualquier producto o pequeñas tiendas, “long tail”, que destacan por ofrecer alternativas al mercado general. Además, las prestaciones y comodidades para los compradores se han ampliado: plazos de entrega menores, actualización de productos, servicios premium, experiencias de compra personalizadas,  etc.

“Reinventarse o morir”, esta es la filosofía que marca el marketing actual. Para ser la primera elección frente a nuestros competidores debemos ofrecer un valor diferencial a los consumidores mediante experiencias que despierten sus emociones. No es el producto, es lo que este les hará sentir.