Marketing de Nostalgia: El poder de lo viejuno vence
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¡Detractores del Marketing, no podréis resistiros a la fuerza de la nostalgia!


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Algunos de nosotros cuando oímos hablar de Marketing nos imaginamos al típico gurú que dedica todos sus esfuerzos a ingeniárselas para vender más y colarte productos que no necesitas.

Esto puede ser cierto a veces, pero otras pueden conseguir hacer que volvamos a la niñez. Y no sé a vosotros, pero a mí una marca que me hace sentir niño de nuevo me ha ganado para toda la vida.

La fuerza del lema “Lo pasado siempre es mejor” unido al gusto del ser humano por hablar de su niñez y sentirse viejo, han hecho posible la creación de un monstruo llamado Marketing de Nostalgia.

Jonh Hanke, nacido en el 67 y creador de  Google Earth, entre otras, consiguió domar a este monstruo con el desarrollo de Pokemon Go. Vale, es cierto que su intención inicial era “que la gente en vez de juntarse con un montón de avatares en un salón virtual, se pueda reunir con amigos y salir juntos” y afirma que “esperábamos que fuera exitoso y creamos una infraestructura pensando que sería un éxito, pero para ser honesto, nos sobrepasó el grado de interés que se generó”. Claramente no tuvo en cuenta el factor nostálgico.

marketing de nostalgia¡Cuidado! Vender tus productos o tu marca bajo diseños retro o con la palabra vintage por bandera NO ES MARKETING DE NOSTALGIA. Ojalá fuese tan fácil. Los Millennials (palabra que todos acabaremos odiando), que son los máximos consumidores de este tipo de estrategias de marketing, son bastante más exigentes.

El objetivo es crear en el consumidor la sensación de transportarlo a un buen recuerdo o una buena época y que, a través de un producto o una marca, piense “eso lo he vivido yo y me encantó”.

Lo sé, es complicado, pero hay premio, ya que la dimensión del impacto sobre el consumidor es total. La marca en cuestión, quiere transmitirnos que llevan a nuestro lado toda la vida, aunque a veces no hayan estado muy presentes, siempre han estado ahí, nunca se fueron.

Cometeríamos un error mayúsculo si no aprovechamos el tirón de lo viejuno en las estrategias de empresa. Nosotros, seguro, lo tendremos muy presente.