Hoy voy a hacer algo que no es muy correcto, voy a hablar de mí. Y es que me toca hablar de desconexión e inspiración y, como creativo, mi experiencia dice que la mejor manera de crear e inspirarse es estar pensando en otra cosa, estar desconectado. Si te digo que algunas de mis mejores ideas se me han ocurrido mientras me duchaba, ¿qué pensarías?

No es que higiene e inspiración van de la mano, no es eso, pero sí que es verdad que hace mucho tiempo que empecé a plantearme por qué las ideas surgían de manera más fluida y sencilla cuando estaba duchándome, o paseando, o en el gimnasio y no cuando estaba sentado frente al ordenador intentando tener una idea brillante.

Y después de darle alguna vuelta llegué a una conclusión: las ideas vienen cuando no estás pendiente de ellas, cuando desconectas. Así que amigos, estamos en plena época de ideas, verano, vacaciones, calor, más duchas, seguramente este sea el mejor momento para tener buenas ideas. Eso no significa que quiera que paséis vuestras vacaciones trabajando. Error. Lo que quiero es que hagáis el ejercicio de dejar que vuestra cabeza descanse, que se centre en el paisaje, en el libro que tengas entre manos, en tu tinto de verano en lo que sea que te distraiga y seguramente entonces esa idea llegará.

 

La inspiración se trabaja

A lo mejor da la sensación de que estoy pintando un mundo idílico en el que hadas y duendes acuden a nuestras cabezas para susurrarnos ideas maravillosas cuando estamos relajados. Nada más lejos de la realidad. La creatividad es un trabajo, un trabajo duro y la inspiración tiene que pillarte preparado.

¿A qué me refiero con preparado? Me refiero a que, para que las ideas lleguen, tienes que saber en qué estás pensado, es decir, tienes que tener tu brief en la cabeza, te lo tienes que haber estudiado bien, conocer tus necesidades, ser consciente de tus objetivos, cuantos más inputs mejor, y solo así, cuando menos te lo esperes, llegará la idea. Seguramente cuando estés haciendo cualquier actividad que no requiera demasiada concentración, cuando tú cabeza esté en otro sitio.

Releo lo que he escrito hasta ahora y me doy cuenta de que mi propuesta suena un poco hippie y new age. Nada más cerca de mi intención. Inspirarse es un trabajo, crear es un trabajo duro, por eso requiere estar en un estado mental adecuado, cuando más relajado y desconectado mejor.

 

Siempre es bueno tener un plan B

Vale, ya has desconectado todo lo que has podido, te has duchado 3 veces, has salido a correr, paseado al perro, y has intentado aprender a tejer bufandas y nada, la inspiración no llega. Es el momento de pasar al plan B. Relee el brief  una y mil veces, compártelo con tus compañeros, escucha a todos, siéntate en el ordenador y empieza a escribir, fuérzate, no seas vago. Recuerda, la creatividad y la inspiración son un trabajo, tú eres un artesano, no un artista y tienes que crear soluciones que resuelvan problemas, no simplemente generar ideas que te hagan feliz y sean bonitas, para eso están los museos.

Otra cosa importantísima a tener en cuenta: la inspiración llega de cualquier lado, no tengas prejuicios. Lee libros buenos y malo, ve películas de autor y telefilmes de media tarde, escucha música clásica y ve telebasura, cuantos más referentes tengas mejor, cuantas más cosas haya en tu cabeza más fácil es que salga algo de ella.

Y ahora, intenta desconectar, que estamos en vacaciones y si se te ocurre la idea de tu vida, si llega la inspiración apúntala, o díctasela a tu teléfono, una libreta es tu mejor amigo. Y si aun así la inspiración no llega, date una ducha, que con estos calores apetece y, a lo mejor, hay suerte.

Desconexión e Inspiración: Por qué ducharse te hace más creativo.
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