Cultura corporativa: entre café y croissant
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Nada más abrir los ojos por la mañana, Federico fue consciente de un olvido que le iba a traer problemas desde primera hora: ¡Se le había olvidado comprar café la tarde anterior!. Federico, al igual que muchas personas, tenía una dependencia tan absoluta de la cafeína que muchos de sus conocidos llegaban a plantearse que tenía un serio problema de personalidad disociativa, ya que el agradable inspector de hacienda al que todos sus investigados clientes adoraban, amanecía cada mañana con el carácter del mitológico Cerbero.

Después de vestirse de mala gana y ya en la calle, sus ojos hinchados e inyectados en sangre se fijaron en los dos locales que tenía justo enfrente. El de la izquierda era de una gran cadena de panaderías en el que resplandecía el abarrotado escaparate, mientras que en el interior sus uniformados y somnolientos empleados tarareaban la canción veraniega que atronaba a un volumen excesivamente alto, en definitiva, el lugar ideal para cubrir el trámite del desayuno de una manera rápida y efectiva. El local de la derecha sin embargo, era la pequeña cafetería de Cloe, mucho más recogida que la “Disco-Pan” anexa, no necesitaba un gran escaparate para ser atractiva, ya que de su interior escapaba el aroma a café recién hecho, a delicada bollería artesana y a tranquilidad matutina, es decir, todo en la cafetería evocaba la dulce mirada de la anciana Cloe. La decisión estaba tomada, Federico cruzó la carretera, entró en el local elegido y saboreó el café que le devolvió a su verdadero ser.

Empresas con personalidad y cultura propia

Se ha hecho habitual escuchar expresiones en las que se le otorga a una gran compañía una serie de características exclusivas de los irracionales seres humanos. Estos grandes mastodontes que deambulan por el mercado sobreviviendo a los vaivenes de la economía, han estado siempre marcados a fuego por la propia personalidad de su líder, hasta el punto de haber adquirido aspectos psicológicos que no solo se viven dentro de sus sedes, sino que traspasan los muros y llegan a sus propios clientes. Hablar de Cultura Corporativa es hacerlo de esta psicología interna de las grandes y pequeñas organizaciones, una psicología que consigue agrupar bajo la misma bandera las actitudes, experiencias, creencias y valores que caracterizan a la empresa y que a la larga acaban impregnando a sus propios empleados.

Employer Branding, la evolución de la Cultura Corporativa

La evolución que se ha vivido en los últimos años, sobre todo desde la irrupción del ámbito digital, es que la Cultura Corporativa de una empresa ha ido evolucionando hasta convertirse en un factor prioritario y que hay que cuidar con mimo y dedicación. De esta manera y sin darnos cuenta, las grandes y pequeñas organizaciones han empezado a trabajar en potenciar su Employer Branding, es decir, la imagen que desprende la compañía no solo hacia sus clientes sino también hacia sus empleados, una nueva vía en la que la compañía se mira en el espejo y trata de hacer un ejercicio de coherencia trasmitiendo de puertas hacia dentro lo mismo que nos esforzamos por demostrar a nuestros deslumbrados clientes.

Pero como las posibilidades que tiene un candidato potencial de encontrar información sobre las compañías en las redes es ilimitada, un nuevo quebradero de cabeza se ha abierto en el horizonte, la Batalla del Talento, un enfrentamiento que ha provocado que los departamentos de Recursos Humanos que antes vivían aislados en un despacho del sótano, hayan aumentado su peso en el organigrama, convirtiendo a la Cultura Corporativa en su mejor arma para reclutar a los más talentosos e hipercualificados candidatos.

Los Beneficios de una cuidada Cultura Corporativa

Pero ha llegado la hora de que mencionemos algunos de los beneficios que una cuidada Cultura Corporativa puede traer a tu empresa, beneficios que pueden llevarte a cuotas de valoración de tus clientes nunca antes alcanzadas y a que mejores tu Employer Branding, factores que a la larga provocaran que no pares de vender, vender y vender.

• Una adecuada Cultura Corporativa amplifica la motivación en el trabajo, en tus empleados.
• Si consigues que la Cultura Corporativa de tu empresa sea atractiva el talento llamará a tu puerta.
• La Cultura Corporativa de una empresa acaba desembocando en un ambiente de trabajo agradable y, sobre todo, productivo.
• Te permite controlar mejor los riesgos ante los cambios inesperados, ya que la hoja de ruta está marcada y te permite desarrollar tu capacidad de crecimiento, de adaptación o de supervivencia.
• Es un elemento diferenciador y una ventaja competitiva, que permite a una compañía posicionarse dentro de su sector alejándose de los estándares de la competencia.
• Convertirás a tus empleados en unos embajadores de la marca, bandera de tus objetivos y fuente inagotable de creatividad e innovación.

Federico acabó tomando su café, aunque no sabemos en cuál de las dos cafeterías, pero lo que sí tenemos claro es que cada una de ellas le transmitió algo diferente resultando igualmente atractivas cada una a su manera. Por todo esto, ya seas de café americano para llevar o de capuccino extra-cremoso mientras lees una biografía de Marcel Proust, haz un ejercicio mental muy simple, piensa cual es la Cultura Corporativa de tu empresa y a continuación imagina cuál te gustaría que fuera en realidad.