Advertencia: la persona que firma este artículo todavía no se ha ido de vacaciones, sin acritud. Dicho esto, vamos a hablar del temido síndrome postvacacional. Pasados los dos primeros días en los que nos hemos peleado por ver quién viene más moreno, a quién le han timado más en un chiringuito, o quién ha ido al destino más exótico, toca enfrentarse a la cruda realidad. 400 emails en la bandeja de entrada. Empezamos bien. Y eso que no has podido evitar conectarte desde la playa y ya has contestado a los 50 más importantes.

¿Por qué nos cuesta tanto volver al trabajo?

No es por los mails, no es por la vuelta a la rutina, no es por tener que madrugar, si te cuesta trabajo volver al trabajo es porque seguramente antes de ir de vacaciones tampoco ibas especialmente motivado y ese es el problema real. Necesitamos ir al trabajo motivados cada día, antes y después de las vacaciones. Ahí está el verdadero reto.

 

No es duro volver al trabajo. Lo duro es volver a lo de siempre.

¿Recuerdas cuando tenías que volver al cole después de vacaciones? Ahí también había drama, pero menos. ¿Por qué? Pues porque en la vuelta al cole el componente de vuelta a la rutina no era tan alto, volvías al mismo espacio con la misma gente, pero todo lo demás era nuevo: Nuevas asignaturas, nuevos profesores, nueva aula, nuevo material escolar… La novedad ganaba. Ahí estaba la motivación.

Así que, convirtamos la vuelta al trabajo en una vuelta al cole. Llenémosla de novedades. ¿Cómo? Replicando exactamente todo lo que hacía excitante la vuelta al cole. Donde antes hablábamos de nuevas asignaturas, ahora podemos hablar de nuevos programas de formación y motivación. Los nuevos profesores pueden convertirse en profesionales que den charlas inspiracionales a tus empleados. Con las nuevas aulas no hace falta que te vuelvas loco, no hace falta que renueves tus oficinas, pero cambia algún detalle, pon un simple cartel de bienvenida en la entrada, compra unas plantas, escribe un mail de ya estoy aquí a tus compañeros. ¿Sencillo verdad?

Si hacemos de cada día en el trabajo una experiencia nueva no tendremos que preocuparnos del síndrome postvacacional.

 

Entrando en el Q4 con ganas.

Dicho esto no podemos perder de vista que con el fin de las vacaciones llega el comienzo del Q4, esos tres meses en los que parece que se acaba el mundo. Objetivos que cumplir, proyectos que acabar, presentaciones a las que dar el último empujón, todo se junta y eso nos agobia. Por eso ahora más que nunca motivar a los empleados es imprescindible. Tenemos que hacer que pasen de pensar que se lo juegan todo, a que piensen que lo pueden ganar todo. Ese cambio de mentalidad es fundamental.

¿Y cómo podemos conseguir ese cambio? Con objetivos realistas, y programas de motivación e incentivos que fomenten el engagement y el reconocimiento. Y aprovechando todo lo bueno que tiene la vuelta de vacaciones. Hemos descansado, hemos desconectado, es ahora cuando podemos dar lo mejor de nosotros mismos. Busca ayuda de profesionales y crea un programa de motivación a la medida de tus empleados y tus objetivos.

Así que, aprovecha el momento y usa todos los elementos que tienes a tu alcance para reilusionar a tus empleados con el trabajo. Que ya no queda nada para las vacaciones de Navidad.

 

Adiós vacaciones. Hola motivación. Cómo rentabilizar el síndrome postvacacional.
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